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Qué comer en invierno

Un plato de zanahorias y chirivías asadas.

Productos frescos deliciosos y nutritivos para disfrutar cuando hace frío

En verano, comer muchas frutas y verduras frescas es fácil. Los productos locales recién cosechados son más sabrosos y nutritivos que aquellos que fueron transportados por todo el país, y los productos de temporada son menos costosos. En invierno, tiene otras opciones además de tomates o duraznos pálidos, algodonosos y blandos que provienen de quién sabe dónde. Agregue estas frutas y verduras a su canasta de compras:

COCINAR VERDURAS DE HOJA VERDE

Algunas verduras de hoja verde se deben cocinar para obtener los mejores sabores y nutrientes, y muchos de ellos se encuentran en su mejor momento en invierno (las heladas los hacen más dulces y tiernos). La col rizada, la acelga, la acelga china y el repollo se cultivan por sus hojas, mientras que los nabos y la remolacha se cultivan por sus raíces y hojas. Busque estos alimentos con hojas y llévelos a casa.

La col rizada, las coles de Bruselas, la coliflor y el brócoli son de la familia del repollo. Tienen muchos compuestos sulfurosos que brindan muchos beneficios para la salud. Estos compuestos huelen mal cuando se cocinan demasiado, en especial si se hierven. Intente asarlos en su lugar. Algunos también tienen muchos nutrientes que no se imaginaría. Por ejemplo, una taza de repollo cocido proporciona casi la misma cantidad de calcio que una taza de leche chocolatada.

CÍTRICOS

La mayoría de las frutas cítricas están disponibles todo el año. La naranja clementina, la mandarina y la naranja roja generalmente se encuentran en los mercados de diciembre a marzo. Incluso las más comunes alcanzan su pico en el invierno.

Las frutas cítricas son famosas por su altísimo contenido de vitamina C. También aportan folato, fibra y nutrientes que vienen de diferentes pigmentos. Por ejemplo, la naranja roja y el pomelo rosado y rojo tienen mucho licopeno. Este es un pigmento que puede ayudar a proteger contra algunos tipos de cáncer.

TUBÉRCULOS

Las plantas almacenan energía y nutrientes en las raíces para poder crecer. Los tubérculos como las papas, zanahorias, remolachas y chirivías a menudo tienen muchos carbohidratos y otros nutrientes.

La mayoría de los tubérculos tienen paredes celulares gruesas. Al cocinarlos, estas paredes se rompen y es más fácil que los nutrientes que contienen ingresen en el cuerpo. Una forma de aprovechar al máximo su dulzura natural es asarlos.

CEBOLLAS Y AJO

Las verduras de la familia del género Allium (ajo, puerro, cebolleta, chalote y cebolla) casi nunca aparecen en las listas de las “mejores fuentes de” vitaminas o minerales, pero esto no es malo. Tienen muchos compuestos de sabor que pueden aportar beneficios para la salud. El ajo contiene más de 100 de estos componentes, y la alicina es uno de ellos. Se genera cuando se expone al oxígeno. Si el ajo se cocina inmediatamente después de cortarlo, no se genera alicina. De ser posible, corte o muela el ajo alrededor de 10 minutos antes de cocinarlo.

Muchos de los componentes de estas verduras hacen que los ojos ardan y dejan olor en las manos. Pele las cebollas debajo del agua corriente para evitar que le lloren los ojos. Para quitarse el olor de las manos, frótelas en acero inoxidable mientras se las lava (ya sea un fregadero o un utensilio, como una olla o una cuchara).

Acerca del autor

Equipo editorial de VNSNY CHOICE